El hombre 2005 película completa

Universo Marvel y su historia

2018.07.23 14:04 javielalto1 Universo Marvel y su historia

La insólita historia de las películas de Marvel antes de su Universo Cinematográfico El estreno de Iron Man en 2008 dio el pistoletazo de salida al UCM de Marvel que le ha dado tantos éxitos. Sin embargo, la ligazón de Marvel con el cine se remonta cinco décadas con varias películas bochornosas. Esta es la historia de las películas de la editorial antes de ser lo que son hoy y de las idas y venidas de los derechos de sus personajes.
Hoy el cine de superhéroes es una máquina de hacer dinero. El éxito de Avengers: Infinity War y sus 2.000 millones de dólares de taquilla se ha visto como la consecución de la veintena de películas de Marvel que la editorial ha ido lanzando junto con Disney en la última década. No se trata de que Infinity haya sido una película sublime, se trataba de que comenzaba a cerrar una historia con la que han crecido niños y los padres de estos que han visto a sus héroes de los cómics llevados a la gran pantalla.
Sin embargo, antes de que Marvel de la mano de Kevin Feige comenzara a diseñar todas las conexiones entre películas de su Universo Cinematográfico, y de que Disney viera en ello la próxima gran franquicia de la actualidad, la editorial tuvo una dilatada y en gran parte dilapidada carrera en el cine con más de cincuenta años de historia, treinta de receso, y varios fracasos absolutos. Esta es la historia de las películas de Marvel antes de ser lo que son hoy y de las idas y venidas de los derechos de sus personajes.
El camino a Avengers: Infinity War, el auge del cine de superhéroes Primeras apariciones en cine y televisión de Marvel
Imagen del serial de Capitán América (1944). Republic Pictures La primera película de Marvel en el cine no fue en sí una película, sino un serial de 15 escenas que se proyectaba detrás de largometrajes. Su inspirador, como no, era el héroe más popular de la época. La primera película del Capitán América (1944) fue realizada por la productora Republic Pictures, su formato secuenciado en varias entregas la hizo relevante y exitosa, pero Marvel --entonces llamada Timely Comics-- no acabó del todo contenta con el trato que se dio a su personaje, que usaba armas de fuego en un tiempo en el que en los cómics, muy enfocados al público juvenil, todavía no lo hacía. Pese a esto, este Capitán América ingenuo fue homenajeado en El Primer Vengador (2011), en las escenas en las que Steve Rogers se convierte en una especie de héroe nacional.
Huida del cine durante años después de este primer intento, Marvel prefirió centrarse en la televisión gracias a un acuerdo con CBS para presentar en versión real a sus personajes. De este acuerdo salió una primera película de Spiderman (1977) protagonizada por Nicholas Hammond como Peter Parker, Doctor Strange (1978) y dos cintas más para TV a cargo del Capitán América (1979).
El intento no fue del todo mal para ambas compañías, pero se cuenta que Stan Lee acabó especialmente enojado con el tono excesivamente infantil que se daba a Spiderman, así que Marvel rehusó los derechos del personaje y se los cedió (oh, sorpresa) a Toei. La productora japonesa que llevó a la animación a Dragon Ball usó a Spidey para crear un personaje más japonés: Supaidaman, que a la postre sembraría el germen del género Super Sentai, esos escuadrones compuestos por jóvenes con trajes apretados conocidos mundialmente bajo la franquicia Power Rangers. Las vueltas que da la vida y los derechos de Marvel, y solo acabamos de empezar.
Howard the Duck (1984), la primera película moderna de Marvel Con estas idas y venidas, es normal que Marvel se alejara un tanto de las producciones en acción real (sus dibujos animados, eran otra historia) tanto en cine como en televisión. Sin embargo apareció un hombre que se interesó por un personaje especial. Ese hombre no era otro que George Lucas, quien tras American Graffiti (1973) se entrevistó con Marvel con interés por hacer una película de su personaje Howard The Duck.
Howard The Duck es quizá el personaje de Marvel menos Marvel de todos. Teñido de un humor ácido y sarcástico, la historieta creada por Steve Gerber nos cuenta la historia de un extraterrestre con forma de pato que acaba desterrado en la Tierra. Sus aventuras son un simple método para explorar la crítica social. A Lucas al parecer le encantaba, aunque dejó apartado el proyecto para centrarse en una pequeña saga sin repercusiones llamada Star Wars. Una vez estrenadas las tres primeras entregas de La Guerra de las Galaxias, Lucas retomó la idea de Howard The Duck, llevándolo a una cinta de acción real con efectos especiales muy avanzados para le época, pero que acabó siendo un fracaso.
La película acabó con un beneficio cero tras recaudar 38 millones de dólares y unas críticas pésimas, siendo nominada a siete premios Razzie (los que señalan a las peores películas) y sellando la primera película de Marvel para el cine como un rotundo fracaso. Eso sí, de este resbalón con creces se rió Marvel años después, cuando incluyó al personaje en una de las escenas post-créditos de Guardianas de la Galaxia.
Vuelta a la TV y batacazo en el cine mientras DC resurge Marvel volvió a espantarse del cine tras el experimento con su pato extraterrestre para regresar al resguardo de la televisión. Allí había funcionado bastante bien en los mediados de los ochenta la serie de acción real sobre Hulk, interpretado por el culturista Lou Ferrigno. Visto como un buen activo, alargó los derechos del personaje a New World Televisión para lanzar tres películas para la pequeña pantalla. Estas serían The Incredible Hulk Returns (1988) The Trial of the Incredible Hulk (1989) y The Death of the Incredible Hulk (1990), la última con un título de era pre-spoilers.
Aunque estas películas para televisión seguían siendo muy naíf, dispusieron algunos elementos que son parte del Marvel moderno. En cada una de ellas se introdujo un personaje añadido (Thor en la primera y Daredevil en la segunda) a modo de crossover, mientras que Stan Lee apareció en cameos como hace en las producciones actuales.
Pese a esto, Marvel volvió a intentarlo en el cine. Vendió los derechos de The Punisher a New World Pictures (absorbida después por FOX), aunque problemas de producción acabaron revertiendo estas licencias a Lionsgate y Artisan. Marvel, de todas formas, no quiso entregar a su antihéroe con el pack completo: prohibió por ejemplo que usara su habitual camiseta con la calavera, así que el personaje, interpretado por Dolph Lundgren, acabó quedando descafeinado. La cinta fue otro fracaso más que acabó estrenándose directamente en vídeo en 1989.
A la par, La Casa de las Ideas también había entregado los derechos de Capitán América a Cannon, una empresa centrada en películas de bajo presupuesto que estuvo varios años dando forma a la idea de una película del héroe norteamericano. Aunque se quiso lanzar para 1990 con motivo del 50 aniversario del estreno del personaje, su producción se postergó hasta 1992. La cinta, con malas críticas, también saldría directamente al mercado en vídeo.
Marvel acababa de cruzar dos nuevos baches importantes en el cine justo en el momento en el que su competidor directo, DC Comics, acababa de estrenar el Batman de Tim Burton, ganadora del Oscar a mejor dirección de Arte. Alguien tenía que llamar a los Vengadores para que arreglara todo aquello, y rápido, pero aún tardarían un tiempo en hacerlo.
Los duros años noventa hasta Blade Con su rival en alza en el cine, Marvel encaró los noventa con una regularidad muy marcada: todas sus películas estaban siendo un desastre. Y la primera cinta sobre Los 4 Fantásticos (1994) no iba a ser distinta.
La editorial había vendido los derechos de la familia de investigadores a un productor alemán de nombre Bernd Eichinger, dueño de una pequeña productora que parecía incapaz de sacar adelante el proyecto. Al final, cuando los derechos estaban a punto de expirar, Eichinger consiguió un presupuesto escasísimo para filmarla, aunque nunca llegaría a estrenarse a pesar de completarse el montaje y publicarse un trailer. Hay versiones enfrentadas sobre por qué nunca se llegaría a estrenar estando ya preparada, pero la más aceptada cuenta que Marvel ofreció devolver el importe del presupuesto al productor alemán para evitar que una película de serie B viera la luz con sus personajes. Aunque no se distribuyó ni en vídeo, en internet es fácil encontrar la película completa.
Con otro golpe en su coraza, Marvel volvió a retroceder a la televisión de la mano de FOX. En 1996 lanzó un telefilm sobre Generación X, el nuevo grupo de mutantes sin pena ni gloria, y dos años después, en 1998, una nueva película que si bien no es una obra maestra puede quedar marcada como toda una oda noventera; principalmente porque en Nick Fury: Agent of S.H.I.E.L.D., el papel de Fury lo interpretaba David Hasselhoff.
En ese momento, fue cuando apareció la primera luz al final del túnel, curiosamente gracias a un vampiro. El estreno de Blade (1998) con guion de David S. Goyer y dirección de Stephen Norrington fue el primer éxito de Marvel, en este caso con New Line Cinema (ahora propiedad de Warner) a quien cedió los derechos. Su ambiente violento y oscuro recaudó 131 millones por 45 de presupuesto. Apostar por Blade, un superhéroe de segunda fila en los cómics, y aunque no tenía demasiado que ver con el formato adaptado posteriormente en el Universo Cinematográfico, fue un acierto del que surgieron dos secuelas, la primera dirigida por Guillermo del Toro.
Y llegó el boom anterior al UCM (con sus éxitos y sus fracasos) Blade coincidió con la llegada al cine de toda la retahíla de derechos que Marvel había vendido para aliviar su complicada situación económica durante los años 90. FOX estrenó primero los X-Men (2000) liderados por la después alargada figura del Wolverine de Hugh Jackman, al tiempo que Sony lanzaba la esperada película de Spiderman (2002) de Sam Raimi. Cuesta trabajo pensar cómo el héroe más exitoso de Marvel no había tenido una película anterior de altura, pero el Spiderman de Raimi fue un éxito de crítica y por supuesto de taquilla.
Pero poco tardaría el cine de superhéroes en volver a las andadas. De la mano también de FOX, el Daredevil de Ben Affleck (2003) consiguió triplicar su presupuesto en taquilla, pero dejó un reguero de malas opiniones que lastraría al personaje hasta que Marvel recuperara los derechos para su serie en Netflix. Pese a esto, la buena recaudación impulsó una especie de spin-off en la película de Elektra (2005) con Jennifer Garner en el papel principal y esta vez sí, completamente ruinosa.
De la misma época son otras películas que aunque recaudaron por la expectación ahora aparecen en muchos rankings como las peores películas inspiradas por Marvel: Las dos entregas de Los 4 Fantásticos a cargo de FOX (2005-2007) y el Ghost Rider de Nicolas Cage con Sony y su secuela (2007-2011). Al tiempo, la franquicia X-Men iba sumando nuevas películas ya con Lobezno como héroe principal.
Unos años antes Marvel intentó relanzar al personaje que más éxito le había dado en acción real: Hulk (2003) de Ang Lee con Eric Bana como Bruce Banner surgió después de la cesión momentánea de los derechos a Universal Pictures. Aunque ahora se recuerda como un fracaso, la producción contó con ayuda de la editorial, y el montaje de Lee, con muchos guiños al lenguaje del cómic, fue alabado por algunos sectores de la crítica. Pese a esto, Marvel no se sintió cómodo con la recepción a pesar de generar ingresos, y retiró los derechos del gigante verde tras el estreno a Universal.
La montaña rusa de éxitos y fracasos de los primeros años del siglo XXI tuvo incluso un cadáver. Artisan, productora independiente, intentó relanzar el personaje de The Punisher en 2004 con una película con Thomas Jane en el papel de antihéroe y cuyos malos réditos acabó llevando al cierre a la empresa. Lionsgate, encargada de la distribución, recogió entonces los derechos y los siguió explotando con cabezonería en The Punisher: War Zone (2008). Esta película, aunque ya se había estrenado Iron Man, no formó parte del UCM, y menos mal porque es recordada como otro de los grandes fiascos.
Y apareció Iron Man
Marvel Studios Marvel se había plantado en los 2000 sin que la venta de sus personajes les estuviera repercutiendo grandes beneficios, y con una situación económica aún complicada. Fue en ese momento, cuando el actual CEO de Marvel Studios, Kevin Feige, decidió jugársela todo a una carta. El plan era estrenar tres película que ligaran a los personajes en un mismo universo, bajo factura exclusiva del estudio, sin productoras externas, y finalizar la entrega con una cuarta película donde se reunieran todos. Para ello, Marvel solicitó un crédito bancario para producir las dos primeras cintas. Era apostar por remontar o entrar directamente en la bancarrota.
Con sus personajes desperdigados en distintas cesiones, Marvel volvió a recurrir a Hulk (2008), esta vez con Edward Norton en el papel principal. La película, aunque hoy se recuerda como un cabo suelto por el rechazo del actor a continuar interpretando a Banner, marcaría el inicio del Universo Cinematográfico de Marvel con una escena post-créditos en la que aparecía Robert Downey Jr:
The Incredible Hulk logró recaudar 250 millones con 150 de presupuesto. No era un mal comienzo, ¿pero a quién recurrirían entonces? Feige entonces decidió que sería mejor dar entrada a un héroe de segunda fila. Iron Man no había vivido sus mejores horas en los cómics en los últimos 15 años, pero era de los pocos Vengadores históricos sobre los que la editorial mantenía los derechos.
El Tony Stark de Robert Downey Jr, con su carácter descreído y fanfarrón, consiguió en taquilla más de 580 millones y sigue siendo recordada como una de las mejores películas de Marvel. Aquella suma, llamó la atención de Disney, que se haría con Marvel ese mismo año por 4.000 millones de dólares. La editorial, ahora centrada como estudio de cine, había solucionado sus problemas económicos y encaraba una época de éxitos. El resto, de Iron Man hasta Thanos, es historia, pero sobre todo, todavía mucho futuro.
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2016.08.14 13:57 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
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2016.01.02 02:48 asdrubalivan Cine Venezolano en Youtube

Aquí conseguí algunas películas venezolanas en Youtube. Me perdonan el formato de la tabla pero lo hice con una extensión de Chrome en un apuro. ¿Tienen alguna otra película para agregar?
Película URL
Cóctel de Camarones en el Día de las Secretaria (1984) (Cine Venezolano) https://www.youtube.com/watch?v=Hgw2Hh0TC5g&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=1
La quema de Judas 1974 - Cine Venezolano. https://www.youtube.com/watch?v=39OVk5mxdZ8&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=2
MORITURI (1984) - Cine Venezolano https://www.youtube.com/watch?v=-mdO8O2QbY8&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=3
LA PEQUEÑA REVANCHA (1985) - CINE VENEZOLANO https://www.youtube.com/watch?v=2GgUCUT76jw&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=4
Soy un Delincuente (Cine Venezolano) Pelicula Completa https://www.youtube.com/watch?v=QidFEKaCjRw&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=5
punto y raya 2004 https://www.youtube.com/watch?v=mbRI7yRBvkY&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=6
Cine Venezolano - Adios Miami (1984). https://www.youtube.com/watch?v=X-IA-Q9LbeI&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=8
SOY UN DELINCUENTE https://www.youtube.com/watch?v=-MFsWXF7zB0&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=9
Reincidente - Soy un delincuente II (Cine Venezolano) https://www.youtube.com/watch?v=pdCFTOXBVw4&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=10
Cangrejo (Cine Venezolano) https://www.youtube.com/watch?v=_VvoE-sjVts&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=11
Manuel 1979, Cine Venezolano 1 en hd completa https://www.youtube.com/watch?v=n2tIGDxCVsU&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=12
Cangrejo II (1984) "Cine Venezolano" Película Completa https://www.youtube.com/watch?v=vKBe12rJZhQ&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=13
La empresa perdona un momento de locura 1978 - Cine Venezolano https://www.youtube.com/watch?v=-IqNAlcquhU&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=14
Reten de Catia 1984 - Cine Venezolano https://www.youtube.com/watch?v=5Vh3fcs9rAU&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=15
Se Solicita Muchacha de Buena Presencia y Motorizado con Moto Propia (1977) (Cine Venezolano) https://www.youtube.com/watch?v=D341pQZayqM&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=16
De Como Anita Camacho Quiso Levantarse a Mariano Méndez (1986) (Cine Venezolano) https://www.youtube.com/watch?v=KKJXCbv1M4U&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=17
ADIOS MIAMI (1984) - CINE VENEZOLANO https://www.youtube.com/watch?v=LRdapNLMDBw&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=18
Bolivar El Hombre De Las Dificultades Online Completa https://www.youtube.com/watch?v=PbeHqLsl1gI&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=19
Secuestro Express DVDRIP [2005] https://www.youtube.com/watch?v=nTmEQ-eIh3k&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=20
Aventurera - 1989 https://www.youtube.com/watch?v=YfUS-3EIe6o&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=21
Los Tracaleros 1977, Cine Venezolano https://www.youtube.com/watch?v=NZ7dYzEhhaA&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=22
El Caracazo https://www.youtube.com/watch?v=zeS857PQzGM&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=23
JAIRO EL SICARIO [PELICULA COMPLETA] https://www.youtube.com/watch?v=kwjxQyqn-6Y&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=24
AMANECIÓ DE GOLPE https://www.youtube.com/watch?v=wPVGJnRI1ao&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=25
Macu "La Mujer del Policia " (1987). https://www.youtube.com/watch?v=akAjYA-16wI&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=26
Homicidio Culposo (1984 ) https://www.youtube.com/watch?v=XvfswpkG9zY&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=27
La ley el orden y el desorden. pelicula venezolana https://www.youtube.com/watch?v=VTXDKZDN_4A&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=28
Homicidio Culposo (Cine Venezolano) https://www.youtube.com/watch?v=ZQBL6xO75fo&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=29
Cine Venezolano - Colt Comando 5.56 (1987) https://www.youtube.com/watch?v=2U2XGxxLh3g&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=30
Besame Mucho 1994,Cine Venezolano https://www.youtube.com/watch?v=iBsBM3kfEB4&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=31
La Abuela Virgen https://www.youtube.com/watch?v=wMBqYRy3844&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=32
Cuando quiero llorar no lloro (1991) https://www.youtube.com/watch?v=jtCz8MmYYts&list=PLytq9qTG9gs-0LivMkh4qwfYhkd_trJUz&index=33
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2014.08.30 21:35 denvek Siguiendo con el film “Borrando a Papá”, más datos sobre el caso en particular del productor. (Warning: wall of text)

Siguiendo con el film “Borrando a Papá”, más datos sobre el caso en particular del productor. Leyendo los comments en el post original, me llamó mucho la atención la cita que hicieron del OP en este comment. La reproduzco:
Inmerso en la confusión total, se me dio por querer hablar con Gabriel Balanovsky, productor de la película. Y resultó ser que Gabriel sabía lo que estaba produciendo porque él también fue víctima de un sistema tan, pero tan perverso que un Juez de Familia le dio la tenencia de su hija y, al llevársela, la madre le hace una denuncia por sustracción de menor y se come un año y medio preso en Marcos Paz. Porque sí. Su hija cumplió 18 años. Su situación no se solucionó.
Dicho así, una terrible injusticia. Sin embargo, el mismo autor del OP dice:
Obviamente, no tengo por qué creerles a ninguno de los que aparece en la película, ni al productor.
Eso me movió a buscar más datos, no para sacar conclusiones sobre el film ni sobre el tema de fondo, sino para ver cómo puede interpretarse diferente el hecho según la versión de cada una de las partes y la Justicia, siempre en este caso en particular. (Quizás el problema principal es que no podamos confiar en la justicia para que llegue a la verdad y sea imparcial. Pero me voy del tema).
Hay una nota de P/12 del 24/8/2002 Tras las huellas de Anita Aquí es la versión de la madre, desesperada por encontrar y recuperar a su hija:
Aquella mañana de noviembre de 2001, Anita iba a su jardín de infantes en compañía del novio de su mamá. De pronto, cuatro hombres bajaron de un auto y lo golpearon hasta hacerlo caer al piso. En ese momento, su papá se la llevó y desde entonces no se supo nada más. La Justicia ordenó en marzo pasado la captura de Gabriel Balanovsky, padre de la niña, por “sustracción de menores y lesiones” y ayer autorizó la difusión de los datos para facilitar la búsqueda.
Hay que leerla completa, según esta versión, el padre contrata gente para llevarse a su hija de 5 años y desaparecer.
Hay otra nota de Infobae del 13/9/2005 La patria potestad salvó a un padre de seguir en prisión
Mencionan que la Cámara de Casación Penal revocó el fallo de la Cámara Federal, que lo había condenado por el delito de “sustracción de menores” y por el que estuvo más de una año preso (no era excarcelable porque la pena máxima es de 10 años). Lo revocaron porque el padre nunca perdió la patria potestad, y para Casación entonces no podía aplicarse la figura de sustracción de menores.
En cambio, la Cámara consideró que el delito por el que podría ser juzgado es de "impedimento de contacto", debido a que Balanovsky habría impedido a su ex mujer y madre de la menor "tener contacto con ella desde el 8 de noviembre de 2001, hasta el 27 de septiembre de 2002, habiendo mudado a su hija de domicilio sin la debida autorización judicial".
(…) El caso fue elevado a juicio, y allí se debatirá la figura penal bajo la cual debe encuadrarse el hecho y finalmente se resolverá sobre la culpabilidad o la inocencia del padre, que mientras tanto permanecerá en libertad.
No sé si este juicio sigue, y cuál será la pena para el padre en caso de ser hallado culpable de impedir a la madre saber de su hija por 11 meses.
Esto lleva mucho tiempo, por ahí a otro redditor le interesa tomar la posta y ahondar a partir de aquí.
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